Ese día -que quedará marcado en su memoria y en la amplia cicatriz que resalta en su cráneo-, Martín fue asaltado y golpeado brutalmente por cuatro pandilleros, mientras laboraba vendiendo helados en su triciclo en el condado de Gwinnett.
Encarnación, de 60 años y oriundo de San Juan de la Maguana, apenas recuerda que eran tan hispanos como él quienes le quebraron a batazos la vida y robándole todo cuanto llevaba encima: el dinero, su teléfono celular y hasta las paletas.Leer Mas-->>
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